domingo, 13 de septiembre de 2009

desechable ¿¿¿ kienes?????? tu y yo???? si

Si nos ubicamos con la imaginación 3 o 4 millones de años atrás podremos ver un primate que parece tener una actividad mental diferente a los demás... podríamos decir que es el más remoto vestigio de lo que ahora llamamos hombre. A lo largo de su "evolución" ha hecho un poco de todo, sorprendiendo con sus inventos y logros maravillosos.
La diferencia fundamental que tiene con otras especies es su inteligencia, pero es indiscutible que ha hecho un uso precario y miserable de ella.
Esta especie tiene enfermedades terminales que es por demás, parecen incurables. Así, con su grandeza contrasta su extraordinaria capacidad destructiva no sólo de su propia simiente sino del entorno en que convive con millones y millones de seres vivos.
Los grandes dinosaurios que fueron amos y señores de este planeta a pesar de su poderío finalmente después de mucho rato de reinar en la tierra desaparecieron irremediablemente. La selección natural hizo su trabajo y con ello quedó desechado un conjunto de seres vivos que demostraron no ser aptos para sobrevivir.
En la historia de la evolución han quedado fuera de la jugada muchas especies, sin embargo grandes conjuntos de insectos, las "horrorosas" cucarachas entre etros, han logrado sobrevivir. Aquí entra la pregunta: ¿el hombre, ¿sobrevivirá?
Al observar el mundo actual, después de 40,000 años de "vida inteligente", donde han florecido civilizaciones impresionantes, donde el conocimiento, la ciencia y la tecnología han sido sorprendentes y su buen uso podría significar el bienestar de toda la humanidad, vemos un panorama patético, lleno de carencias y desgracia, de guerras permanentes, de muerte, de hambre, de miseria y desolación. Es el resultado del "progreso" del hombre.
Todo eso es cierto, pero deja fuera un ángulo vital: la insaciable sed de apoderarse de todo lo habido y por haber por parte de los hombres que están posicionados en los lugares más altos de la pirámide de la sociedad. Y ojalá el asunto quedara ahí, porque eliminándolos el problema se resolvería y la humanidad podría tener un nuevo panorama, paradisíaco tal vez. El mal parece irresoluble, porque el resto aunque no esté situado en las partes altas de la pirámide funciona exactamente igual.
Con dioses o sin dioses, con alabanzas o sin ellas, con promesas y creencias profundas de salvación, la esencia del hombre no cambia y así ha sido, tomando una expresión religiosa: "por los siglos de los siglos".
Para concluir baste decir que el hombre no ha probado ser una especie que pueda sobrevivir en este planeta y, con mucho, sí demuestra que tiene la capacidad de autodestruirse.
"Puede desaparecer la humanidad entera, manchando el planeta de sangre, y el universo no se dará por enterado"

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